Se ve redundante y rimbombante el asunto del acoso policial que viven Cuerdo y su amigo, ellos necesitan con toda urgencia una habitación. Una bien lejos de la pequeña ciudad. Por eso sin pensarlo mucho se hacen la idea de salir de madrugada, esta vez más allá de Guanabo, a donde los policías son menos y más gastados. Eso se piensan ellos. Tratan de estar siempre lo más cerca del mar. Casi todo es azul.
Nuevamente se suben a la ruta 400, esta vez hasta la última parada. Cerrojo se hizo la idea de un rio que vio en un mapa y se propone arrastrar a su amigo hasta allí, el pobre, se la pasa haciéndose la idea, en eso ha crecido.
-Tu vez, así si se puede montar esta guagua, le vocifera Cuerdo porque en el túnel de la bahía es como si fueran todas las guitarras a la vez. Son las 5 de la mañana, a esta hora se puede disfrutar de lo mejor de nuestra sociedad sirviéndose del transporte del ministerio. Vale decir que acaba de acabarse un domingo y que fluye el mes de marzo. Hay que abrigarse porque las madrugadas están un poco frías.
Cerrojo extiende la mano para coger la botella que los acompaña en el trayecto, luego tienen al invitado de la noche pero ni lo mencionan. Se bajan en Peñas Altas, lo ultimo del camino que pueden andar en la ruta. Ahí mismo esta un camión que se llena rápidamente de todos, como si eso los salvara, se amontonan entre los demás, suben y se acomodan entre lo ilegal de los bultos. Ojala que el chofer este no se estralle por la vía blanca, piensa Cuerdo, el sabe que no es el único que bebe a estas horas, se siguen pasando la botella. Estos camiones, la mayoría americanos transformados a consumo petrolero cuestan 5 pesos cubanos por persona hasta el pueblo de Santa Cruz del norte, allí se compra un ron color oro que da los mejores dolores de cabeza, de esos que tanto gusta Cerrojo.
El viaje hasta Santa Cruz es lo más denso del trayecto. Una vez allí, casi amaneciendo. Cruzan la carretera y por el camino del puente van a hacer el mandado. El lugar les brinda todo el servicio que necesitan. Un café reciente, pan con tortilla y el pepino. A esto le llaman la bala, que es una botella plástica de un litro y medio de un ron muy fuerte, de una salen tres, cuando se mezcla con agua se pone caliente, o sea, le da la fiebre.
-Coño que bueno está, hacía rato que tenía ganas de tomarme un poco de esto que hacen aquí.
-A ver déjame dármela. Cuerdo se toma un buche bien largo y el pepino aprueba la exigencia.
Se paran un buen rato en el puente frente a la cafetería. Los sorprende el sol y el sudor. Todavía llevan puestas las enguatadas. Es buen momento para abrir los bultos y ponerse los shorts, las camisetas y las chancletas.
Son como las 10 de la mañana y ninguno de los dos se ha dignado a pararse junto al grupo que espera algún transporte rumbo a Matanzas. Quieren eso precisamente, alejarse. Mientras la borrachera se los permite siguen camino a pie como un kilometro. Ahí cerca está la famosa playa Rotilla.
-Qué bueno que estamos aquí chico, esta mierda es el rotilla que tanto hablan. Vocifera uno.
-Sí, se cuentan muchas cosas de aquí, de lo que fue esto, decían que era como el Yuma, la verdad que la gente habla mierda cantidad, esto es un charco. Se da cuenta que el color está en inventarse uno mismo lo grande de las cosas. Sobre todo porque siempre está la comparación con el Yuma. A él le suena a alguna cosa hecha de goma con olor a goma. Todo eso por el oído. Ahora nada de eso existe, se ha convertido en el festival de verano en Jibacoa, un pretexto más para no ver y pagar el silencio de los artistas de la revvoLlluZCSion, que tienen iguales características, orientales y chivatones todos, pero con dinero y poder. Como 25 mil pesos por plantilla, sale barato.
Es un buen lugar para refrescarse un poco, pero no pueden porque la poca y puerca arena que hay esta atestada de agua mala y eso si que no se lo pueden permitir. Se quedan ahí un rato y solo por impulso tiran el nylon a ver si pica algún animal. En un pomo cerrado Cerrojo tiene una cosa pestilente que según él son sardinas, una buena carnada.
El día esta bueno aunque el mar está un poco encabronao. Casi a las 12 del día el hambre y el ron ya han hecho lo suyo, es buen momento para sacar el pan que traen de repuesto en una jaba. Cuerdo de pone a recoger los carretes y al rato están nuevamente en la Vía Blanca a merced de un chofer estatal, un botero o alguna guagua del ministerio.
Sin mucho que hacer siguen tomando ron sacándole la mano a cuanto se mueve desde allá. De paso se ponen a discutir gritando bien alto, ahí no hay quien les diga que hay que hablar bajito. Buen rato de jodedera tirados en la yerba hasta que para un camión de esos. Hasta Matanzas, diez pesos por persona, o 20?
El camión está lleno de muchachitos de la nueva generación en etapa de pase del servicio militar obligatorio. Se hace un silencio al subir ellos dos al camión, solo rompe el hielo una modesta invitación.
-De donde son ustedes? Les pregunta Cerrojo.
-Somos de Matanzas y aquel de Santa Clara, le responde uno de ellos, todo estilizado y afeitado.
-AH ¡ Santa Clara, allí fue donde se formo la jodedera de los alzados y los fusilaron a todos, no que los asesinaron claro, el extranjero aquel lo dejó bien claro en su discurso, tu sabes algo de eso? Cuéntame Cuéntame. El muchacho se queda mirando a Cerrojo como si fuera de otro planeta.
- Ustedes saben que aquí los extranjeros vienen y hacen a su antojo. Y ustedes que hacen? , A que se dedican?, están estudiando o son trabajadores sociales de la misión milagro? Ustedes saben que aquí lo único es lo de la ReVOoluCion y eso no? Cuerdo interviene porque si lo deja aquello se convierte en procuración.
-Chico tú siempre estás en lo mismo, no te cansas de andar revolviendo la mierda, miren échense un trago que está bueno, es del que hacen en Santa Cruz. Les ofrece la botella.
-El muchacho de Santa Clara se da el primer trago aceptando la invitación sin pensarlo mucho y se la pasa a los demás.
-Nosotros estamos pasando el servicio militar y hoy salimos de pase.
O sea, pichones del producto chivatón en bruto. Eso basta para que Cerrojo haga silencio y se agarre de su botella, no le hace ninguna gracia estar compartiéndola así de fácil. Al fin llega la hora y decide que debe bajarse del camión, ya no aguanta más la compañía.
-Oye chofer para aquí que nos bajamos. Vocifera Cuerdo, ya su amigo lo está mirando con mala cara. La verdad que se está pasando con los muchachitos policías estos.
El camión se detiene frente a una entrada de tierra de esa que es amarillenta empercudida. Cuerdo le paga al que viaja al lado del que maneja y ayuda al otro con los bultos, tiene una borrachera que mejor no puede sentirse.
-Creo que nos equivocamos, piensa Cuerdo en voz alta.
-No chico, es por aquí para adentro el rio ese que te digo, ya verás que allí nadie nos molesta.
Por el camino ven el paisaje de campismos en ruinas, el turismo nacional en decadencia, no ven ninguna señal de vida excepto una vacas flacas que los miran de lejos.
-Coño estos cigarros están igual que los del libro aquel, se les cae la picadura y saben a cucaracha. Recuerda el olor que dejan estos animalitos por donde quiera que pasen, ahora conoce también el sabor.
-Bueno, de todas formas me los fumo, ya pague por ellos, responde el otro, el cubano tiene que vivir de cualquier manera, adulterar cajetillas de criollos es legal siempre y cuando vayan a marchar cuando se les solicita. No importa quién se la fume.
Sigue la discusión andando, Cuerdo y Cerrojo a todo volumen, ahí sí que se puede gritar, ¡ESTO ES UNA MIERDA! ¡VIVA NUESTRA MIERDA! Se sienten de maravilla, ya no importa que las barrigas estén pidiendo jama, los gritos opacan la necesidad de alimentarse. Caminando y caminando y oyendo radio bien clarito y bien alto, esa radio que allá en la pestilente ciudad se escucha con mucho ruido glucu glucu, glaca glici gloco, glucu… el régimen de la habana…
Llegan a la costa y se asoman a ver las aguas malas en manadas que poseen todo pedazo posible de los pequeños brotes de arena.
-Aquí no podemos meternos, a menos que estemos dispuestos a eso y este ron no da para tanto.
-Mira, ya casi estamos ahí, Cerrojo señala un camino que bordea la playa. Siente agua caer en chorros en una construcción toda desbaratada, aprovecha para beber y mojarse la cara, a pesar del mes de no verano esta sudando a chorros. El otro lo sigue sin pensarlo. Ya se ve la entrada del rio y se ve también otra cosa. La voz discrepante se vuelve estática escandalosa.
Cerrojo se va directo hacia el tipo vestido de verde, Cuerdo sigue caminando por el arrecife como si nada, como si fuera verdad eso que se creyó. No le da chance a ser el primero.
-Oye oye, a donde tú vas? Por ahí no se puede pasar, ven acá. No escaseaba menos, están por todas partes. El tipo de verde no pierde tiempo. Al fin la reVoolusiion le mando el pan del día.
-Muéstrenme sus documentos. Ustedes son cubanos?
-Y de donde vamos a ser? Eso no fue asunto de nosotros, le dice Cerrojo en voz alta al amparo de la estática del radio VEF que tiene en la mano.
Es automático, ya Cuerdo venia con el pedazo de papel platicado en la mano. Cerrojo tiene la botella color oro y le ofrece un trago a su amigo. Se pone a sacar todo de la mochila en busca del sagrado carnet de identidad. Aprovecha para cambiar la emisora por una de reggueton a toda mecha.
-Donde carajo lo habré metido? Siempre aparece.
-deberíamos de tatuárnoslo en el hombro, así nos ahorramos la jodedera esta. Piensa cuerdo en voz alta.
-Ustedes me esperan aquí, no se muevan, que voy a buscar al teniente. Ordena.
Se aleja el oficial de verde con los sagrados, lo ven entrar a una casa que les perece una antigua residencia de algún poderoso, luego convertida en cafetería y ahora evolucionada en madriguera de policías.
-Este tipo se piensa que yo me voy a quedar aquí sudando. Cerrojo coge el radio y baja por un caminito que lo lleva directo hasta el rio, a una arenita verde pero más claro que no pregunta ni jode, solo le pide que se quite los trapos que lleva encima y se meta.
Desde arriba en una piedra que se asoma Cuerdo disfruta el panorama. Lo ve saltando y chapoteando, vociferando el reggueton del radio, ¡QUE ME VOY A SACAR LA MORRONGONA, ENSEÑAME EL BOLLÒN! Cerrojo esta encuero a la pelota, ve al otro y le sigue gritando el gustoso y grosero coro. Es un artista con calidad quien lo canta, así que está permitido.
-Tírame la botella!! Vocifera.
En eso llega el otro fenómeno. Pantalón verde y lo demás rojo con las sabidas botas.
-Si si sí, ya sé, ni me lo diga, que aquí no se puede estar tampoco no?
El hombre se rasca el bigote y se queda mirando a Cuerdo que sigue con la botella en la mano.
-Mira esto es una unidad militar de guardafronteras y no es lugar de recreación ni campismo, eso es para el otro lado del rio. Que hacen ustedes aquí que no están allá en los campismos donde hay buena música y montones de muchachitas. Donde está el otro que anda contigo? Cuerdo le señala hacia el rio con la mano ocupada. El hombre extiende la mano y se da tremendo trago a pico de botella.
-ÑOOOooo chama!!!
-Esta fuerte verdad? YO le explico todo lo que pueda ser explicado. Estamos aquí porque precisamente no queremos estar allí, nosotros sabemos donde es, sabemos también que eso representa todo lo que nos desagrada y detestamos estar rodeados de tanta gente absurda además que no tenemos dinero para pagar ni sobornar ni hacer reir, solo queremos silencio y cada vez que llegamos a un lugar viene un policía y nos dice que no se puede estar, yo estoy harto de todo. La RreVbolucion es grande no? EL hombre lo sigue mirando, se da otro buche y se la devuelve a Cuerdo que sigue.
-Ni se imagine que nos vamos del país ilegal ni nada de eso, no tenemos ni familia ni dinero con que pagar por nada como ya le dije, a nosotros sí que no nos abandona la reVOoluCion. Somos pobres, cubanos y para colmo hijos de nadie.
-Oooye , pàsame la botella y baja a meterte en el agua. Se aparece Cerrojo como vino al mundo.
-Esperate chico que parece que aqui tampoco se puede. Piensa Cuerdo en voz alta como siempre.
-Ehh¡ NO me habias dicho que estabamos en esto ya . Que? Seguro que aqui no puede andar un cubano en 100 metros a la redonda no? Parece que este pais es de la policia y para la policia. Que encabronado estoy con esto. A ver , dime donde coño es que no hay un singao policia que venga a jodernos y decirnos que es lo que hay que hacer.
-Usted, lo señala, se me viste ahora mismo. El hombre se aproxima a Cerrojo.
-No te hagas el cabron de tocarlo, borracho de mierda.
-Yo soy el oficial Machado, a mi nadie me falta al respeto , tu, negro contrarevolucianario.
-Racista de mierda , eso es lo que te ha enseñado la RrreVoluCioon eh? Cuerdo le salta encima, vuela y va a caer sobre una loma de arena, pero el VEF ya estaba dirigido por el otro y la estàtica de golpe contra la cara del Teniente.
Cerrojo corriendo encuero por el arrecife y tres militares detras y dos perros que casi lo alcanzan, si lo cogen no hace el cuento, no le queda opciòn , tiene que meterse contra el agua mala. Es preferible una tortura natural. Le parece hasta placentero, ni siente el dolor. Finalmente lo sacan del agua desmayado. Le aplican respiracion boca a boca y cuando despierta ya sabe donde està.
-Si si, indique, CHCHCH, llevamos a los detenidos para allà ahora mismo. Cambio.
-CHCHCH, Proceda. Cambio y fuera.