Segundo Capítulo

Se ve redundante y rimbombante el asunto del acoso policial que viven Cuerdo y su amigo, ellos necesitan con toda urgencia una habitación. Una bien lejos de la pequeña ciudad. Por eso sin pensarlo mucho se hacen la idea de salir de madrugada, esta vez más allá de Guanabo, a donde los policías son menos y más gastados. Eso se piensan ellos. Tratan de estar siempre lo más cerca del mar. Casi todo es azul.

Nuevamente se suben a la ruta 400, esta vez hasta la última parada. Cerrojo se hizo la idea de un rio que vio en un mapa y se propone arrastrar a su amigo hasta allí, el pobre, se la pasa haciéndose la idea, en eso ha crecido.

-Tu vez, así si se puede montar esta guagua, le vocifera Cuerdo porque en el túnel de la bahía es como si fueran todas las guitarras a la vez. Son las 5 de la mañana, a esta hora se puede disfrutar de lo mejor de nuestra sociedad sirviéndose del transporte del ministerio. Vale decir que acaba de acabarse un domingo y que fluye el mes de marzo. Hay que abrigarse porque las madrugadas están un poco frías.

Cerrojo extiende la mano para coger la botella que los acompaña en el trayecto, luego tienen al invitado de la noche pero ni lo mencionan. Se bajan en Peñas Altas, lo ultimo del camino que pueden andar en la ruta. Ahí mismo esta un camión que se llena rápidamente de todos, como si eso los salvara, se amontonan entre los demás, suben y se acomodan entre lo ilegal de los bultos. Ojala que el chofer este no se estralle por la vía blanca, piensa Cuerdo, el sabe que no es el único que bebe a estas horas, se siguen pasando la botella. Estos camiones, la mayoría americanos transformados a consumo petrolero cuestan 5 pesos cubanos por persona hasta el pueblo de Santa Cruz del norte, allí se compra un ron color oro que da los mejores dolores de cabeza, de esos que tanto gusta Cerrojo.

El viaje hasta Santa Cruz es lo más denso del trayecto. Una vez allí, casi amaneciendo. Cruzan la carretera y por el camino del puente van a hacer el mandado. El lugar les brinda todo el servicio que necesitan. Un café reciente, pan con tortilla y el pepino. A esto le llaman la bala, que es una botella plástica de un litro y medio de un ron muy fuerte, de una salen tres, cuando se mezcla con agua se pone caliente, o sea, le da la fiebre.

-Coño que bueno está, hacía rato que tenía ganas de tomarme un poco de esto que hacen aquí.

-A ver déjame dármela. Cuerdo se toma un buche bien largo y el pepino aprueba la exigencia.

Se paran un buen rato en el puente frente a la cafetería. Los sorprende el sol y el sudor. Todavía llevan puestas las enguatadas. Es buen momento para abrir los bultos y ponerse los shorts, las camisetas y las chancletas.

Son como las 10 de la mañana y ninguno de los dos se ha dignado a pararse junto al grupo que espera algún transporte rumbo a Matanzas. Quieren eso precisamente, alejarse. Mientras la borrachera se los permite siguen camino a pie como un kilometro. Ahí cerca está la famosa playa Rotilla.

-Qué bueno que estamos aquí chico, esta mierda es el rotilla que tanto hablan. Vocifera uno.

-Sí, se cuentan muchas cosas de aquí, de lo que fue esto, decían que era como el Yuma, la verdad que la gente habla mierda cantidad, esto es un charco. Se da cuenta que el color está en inventarse uno mismo lo grande de las cosas. Sobre todo porque siempre está la comparación con el Yuma. A él le suena a alguna cosa hecha de goma con olor a goma. Todo eso por el oído. Ahora nada de eso existe, se ha convertido en el festival de verano en Jibacoa, un pretexto más para no ver y pagar el silencio de los artistas de la revvoLlluZCSion, que tienen iguales características, orientales y chivatones todos, pero con dinero y poder. Como 25 mil pesos por plantilla, sale barato.

Es un buen lugar para refrescarse un poco, pero no pueden porque la poca y puerca arena que hay esta atestada de agua mala y eso si que no se lo pueden permitir. Se quedan ahí un rato y solo por impulso tiran el nylon a ver si pica algún animal. En un pomo cerrado Cerrojo tiene una cosa pestilente que según él son sardinas, una buena carnada.

El día esta bueno aunque el mar está un poco encabronao. Casi a las 12 del día el hambre y el ron ya han hecho lo suyo, es buen momento para sacar el pan que traen de repuesto en una jaba. Cuerdo de pone a recoger los carretes y al rato están nuevamente en la Vía Blanca a merced de un chofer estatal, un botero o alguna guagua del ministerio.

Sin mucho que hacer siguen tomando ron sacándole la mano a cuanto se mueve desde allá. De paso se ponen a discutir gritando bien alto, ahí no hay quien les diga que hay que hablar bajito. Buen rato de jodedera tirados en la yerba hasta que para un camión de esos. Hasta Matanzas, diez pesos por persona, o 20?

El camión está lleno de muchachitos de la nueva generación en etapa de pase del servicio militar obligatorio. Se hace un silencio al subir ellos dos al camión, solo rompe el hielo una modesta invitación.

-De donde son ustedes? Les pregunta Cerrojo.

-Somos de Matanzas y aquel de Santa Clara, le responde uno de ellos, todo estilizado y afeitado.

-AH ¡ Santa Clara, allí fue donde se formo la jodedera de los alzados y los fusilaron a todos, no que los asesinaron claro, el extranjero aquel lo dejó bien claro en su discurso, tu sabes algo de eso? Cuéntame Cuéntame. El muchacho se queda mirando a Cerrojo como si fuera de otro planeta.

- Ustedes saben que aquí los extranjeros vienen y hacen a su antojo. Y ustedes que hacen? , A que se dedican?, están estudiando o son trabajadores sociales de la misión milagro? Ustedes saben que aquí lo único es lo de la ReVOoluCion y eso no? Cuerdo interviene porque si lo deja aquello se convierte en procuración.

-Chico tú siempre estás en lo mismo, no te cansas de andar revolviendo la mierda, miren échense un trago que está bueno, es del que hacen en Santa Cruz. Les ofrece la botella.

-El muchacho de Santa Clara se da el primer trago aceptando la invitación sin pensarlo mucho y se la pasa a los demás.

-Nosotros estamos pasando el servicio militar y hoy salimos de pase.

O sea, pichones del producto chivatón en bruto. Eso basta para que Cerrojo haga silencio y se agarre de su botella, no le hace ninguna gracia estar compartiéndola así de fácil. Al fin llega la hora y decide que debe bajarse del camión, ya no aguanta más la compañía.

-Oye chofer para aquí que nos bajamos. Vocifera Cuerdo, ya su amigo lo está mirando con mala cara. La verdad que se está pasando con los muchachitos policías estos.

El camión se detiene frente a una entrada de tierra de esa que es amarillenta empercudida. Cuerdo le paga al que viaja al lado del que maneja y ayuda al otro con los bultos, tiene una borrachera que mejor no puede sentirse.

-Creo que nos equivocamos, piensa Cuerdo en voz alta.

-No chico, es por aquí para adentro el rio ese que te digo, ya verás que allí nadie nos molesta.

Por el camino ven el paisaje de campismos en ruinas, el turismo nacional en decadencia, no ven ninguna señal de vida excepto una vacas flacas que los miran de lejos.

-Coño estos cigarros están igual que los del libro aquel, se les cae la picadura y saben a cucaracha. Recuerda el olor que dejan estos animalitos por donde quiera que pasen, ahora conoce también el sabor.

-Bueno, de todas formas me los fumo, ya pague por ellos, responde el otro, el cubano tiene que vivir de cualquier manera, adulterar cajetillas de criollos es legal siempre y cuando vayan a marchar cuando se les solicita. No importa quién se la fume.

Sigue la discusión andando, Cuerdo y Cerrojo a todo volumen, ahí sí que se puede gritar, ¡ESTO ES UNA MIERDA! ¡VIVA NUESTRA MIERDA! Se sienten de maravilla, ya no importa que las barrigas estén pidiendo jama, los gritos opacan la necesidad de alimentarse. Caminando y caminando y oyendo radio bien clarito y bien alto, esa radio que allá en la pestilente ciudad se escucha con mucho ruido glucu glucu, glaca glici gloco, glucu… el régimen de la habana…

Llegan a la costa y se asoman a ver las aguas malas en manadas que poseen todo pedazo posible de los pequeños brotes de arena.

-Aquí no podemos meternos, a menos que estemos dispuestos a eso y este ron no da para tanto.

-Mira, ya casi estamos ahí, Cerrojo señala un camino que bordea la playa. Siente agua caer en chorros en una construcción toda desbaratada, aprovecha para beber y mojarse la cara, a pesar del mes de no verano esta sudando a chorros. El otro lo sigue sin pensarlo. Ya se ve la entrada del rio y se ve también otra cosa. La voz discrepante se vuelve estática escandalosa.

Cerrojo se va directo hacia el tipo vestido de verde, Cuerdo sigue caminando por el arrecife como si nada, como si fuera verdad eso que se creyó. No le da chance a ser el primero.

-Oye oye, a donde tú vas? Por ahí no se puede pasar, ven acá. No escaseaba menos, están por todas partes. El tipo de verde no pierde tiempo. Al fin la reVoolusiion le mando el pan del día.

-Muéstrenme sus documentos. Ustedes son cubanos?

-Y de donde vamos a ser? Eso no fue asunto de nosotros, le dice Cerrojo en voz alta al amparo de la estática del radio VEF que tiene en la mano.

Es automático, ya Cuerdo venia con el pedazo de papel platicado en la mano. Cerrojo tiene la botella color oro y le ofrece un trago a su amigo. Se pone a sacar todo de la mochila en busca del sagrado carnet de identidad. Aprovecha para cambiar la emisora por una de reggueton a toda mecha.

-Donde carajo lo habré metido? Siempre aparece.

-deberíamos de tatuárnoslo en el hombro, así nos ahorramos la jodedera esta. Piensa cuerdo en voz alta.

-Ustedes me esperan aquí, no se muevan, que voy a buscar al teniente. Ordena.

Se aleja el oficial de verde con los sagrados, lo ven entrar a una casa que les perece una antigua residencia de algún poderoso, luego convertida en cafetería y ahora evolucionada en madriguera de policías.

-Este tipo se piensa que yo me voy a quedar aquí sudando. Cerrojo coge el radio y baja por un caminito que lo lleva directo hasta el rio, a una arenita verde pero más claro que no pregunta ni jode, solo le pide que se quite los trapos que lleva encima y se meta.

Desde arriba en una piedra que se asoma Cuerdo disfruta el panorama. Lo ve saltando y chapoteando, vociferando el reggueton del radio, ¡QUE ME VOY A SACAR LA MORRONGONA, ENSEÑAME EL BOLLÒN! Cerrojo esta encuero a la pelota, ve al otro y le sigue gritando el gustoso y grosero coro. Es un artista con calidad quien lo canta, así que está permitido.

-Tírame la botella!! Vocifera.

En eso llega el otro fenómeno. Pantalón verde y lo demás rojo con las sabidas botas.

-Si si sí, ya sé, ni me lo diga, que aquí no se puede estar tampoco no?

El hombre se rasca el bigote y se queda mirando a Cuerdo que sigue con la botella en la mano.

-Mira esto es una unidad militar de guardafronteras y no es lugar de recreación ni campismo, eso es para el otro lado del rio. Que hacen ustedes aquí que no están allá en los campismos donde hay buena música y montones de muchachitas. Donde está el otro que anda contigo? Cuerdo le señala hacia el rio con la mano ocupada. El hombre extiende la mano y se da tremendo trago a pico de botella.

-ÑOOOooo chama!!!

-Esta fuerte verdad? YO le explico todo lo que pueda ser explicado. Estamos aquí porque precisamente no queremos estar allí, nosotros sabemos donde es, sabemos también que eso representa todo lo que nos desagrada y detestamos estar rodeados de tanta gente absurda además que no tenemos dinero para pagar ni sobornar ni hacer reir, solo queremos silencio y cada vez que llegamos a un lugar viene un policía y nos dice que no se puede estar, yo estoy harto de todo. La RreVbolucion es grande no? EL hombre lo sigue mirando, se da otro buche y se la devuelve a Cuerdo que sigue.

-Ni se imagine que nos vamos del país ilegal ni nada de eso, no tenemos ni familia ni dinero con que pagar por nada como ya le dije, a nosotros sí que no nos abandona la reVOoluCion. Somos pobres, cubanos y para colmo hijos de nadie.

-Oooye , pàsame la botella y baja a meterte en el agua. Se aparece Cerrojo como vino al mundo.

-Esperate chico que parece que aqui tampoco se puede. Piensa Cuerdo en voz alta como siempre.

-Ehh¡ NO me habias dicho que estabamos en esto ya . Que? Seguro que aqui no puede andar un cubano en 100 metros a la redonda no? Parece que este pais es de la policia y para la policia. Que encabronado estoy con esto. A ver , dime donde coño es que no hay un singao policia que venga a jodernos y decirnos que es lo que hay que hacer.

-Usted, lo señala, se me viste ahora mismo. El hombre se aproxima a Cerrojo.

-No te hagas el cabron de tocarlo, borracho de mierda.

-Yo soy el oficial Machado, a mi nadie me falta al respeto , tu, negro contrarevolucianario.

-Racista de mierda , eso es lo que te ha enseñado la RrreVoluCioon eh? Cuerdo le salta encima, vuela y va a caer sobre una loma de arena, pero el VEF ya estaba dirigido por el otro y la estàtica de golpe contra la cara del Teniente.

Cerrojo corriendo encuero por el arrecife y tres militares detras y dos perros que casi lo alcanzan, si lo cogen no hace el cuento, no le queda opciòn , tiene que meterse contra el agua mala. Es preferible una tortura natural. Le parece hasta placentero, ni siente el dolor. Finalmente lo sacan del agua desmayado. Le aplican respiracion boca a boca y cuando despierta ya sabe donde està.

-Si si, indique, CHCHCH, llevamos a los detenidos para allà ahora mismo. Cambio.

-CHCHCH, Proceda. Cambio y fuera.


Cómo drogarse (segunda parte)

De Guanabo a la Habana en estado de desecho hambriento se hace muy buen viaje acompañado por los restos antes de los hombros, de un Havana Club Silver Dry de tres dolares de los verdes.
Cerrojo no se conforma y sigue pensando y pinchandose y sudando molestia porque quiere cagar cada vez que su cuerpo le devuelve algo de vida. Su amigo está loco por llegar y hacer un algo para comer y tirarse a descansar de tanto maltrato. Disfrutan el aire de la velocidad delictiva de la Vía Blanca.
Se bajan de la guagua en el Parque Central de la Habana Vieja, centro de negocios jineteros de la vieja fidelista Eusebia. Ahí se enteran que no pueden comerse nada porque la moneda verde ya se les acabó. El derroche es algo que no los abandona nunca pero aun pueden pecar y siguen andando a alguna parada cercana, aun son más de las diez de la mañana.
-Lo mejor de todo es que ahora mismo todos los obreros de nuestro país mas traicionar están en su trámite de trabajo y en reuniones de buscarse problemas. Le dice Cuerdo gritando a causa del ruido de cacharros que rodea el parque.
-Mejor nos sentamos un rato que tengo que esperar que se vayan a la playa. Ellos en familia los domingos se perdonan. Cerrojo ya no sabe si es la vida o la ReeVoolucioon quien le ha asignado esta familia tan cumplidora de lo establecido que le toca cada mes y siempre hay. No es que le salga como gratuidad, el ha pagado en especies y años por ese privilegio.
A los dos les resulta difícil recordar exactamente el transporte que les manda el ministerio y pueden andar más de diez kilómetros hasta allá o menos, quizás tal vez. Cuando llegan a la parada de 41 y 42 ceca de ese salón rosado de la tropical y ese crucero de la playa con barbería de aire acondicionado es como si hubiesen bebido un yogurt de los que no recuerdan. Además hasta en colores.
El pecado de dios, de la revooolluccion y de sus manos que salen de su ano caen en las manos de Cerrojo como despedida. El arte de libar y las ganas de no pasarse y pecar, hacen de Cerrojo amo de sus deseos sin ser responsable de ayer y mañana. Es fácil caminar por buena vista con una botella de esas aun en el cuello, mejor se ve fácil. Las miradas de odio y amor del pueblo policía las respira como pizza de 10 pesos. Se come dos pero no tiene dinero para un refresco y se atreve:
-Usted no me regalaría un refresco verdad? Le pregunta con su olor a cubano.
-Tú te imaginas que yo me ponga a regalar refrescos a todos, aaasi no sse puede. Respuesta que no abandona aquella licra de bolas negras de la mujer de casi 30 años, se atreve, sudada.
El arrepentimiento es de etc y más. Se queda mirándole la cinturaombligopiernas a la temba y hay tiempo para pensar solo en cochinadas como dice su mami. Recuerda encima del asunto, se lo imagina todo y no sabe nada de lo que tiene que hacer. Además de hacerse la idea que sus ojos son verdes. Una lástima, le daban deseos de darle tromponcitos. Así todo comparte su pecar con ella y así se complica un poco el día. La mira y la mira y mas la mira.
-Para que lo hago? Se dice cuerdo diciéndole.
Se imagina muy lindo no? Además de verse fácil. Tiene con esto buen tiempo de vacaciones. Tiene la suerte de haber nacido en una isla donde hay una ReeVoOLucIonn donde el tiempo no es un problema. Aun vive.
Se va caminando a su casa porque no soporta una guagua mas en el dia. Las negativas de la señora de las pizzas le fueron de maravilla. Todo el ritmo policial de la ciudad. Tararea la melodia. Todo el mundo es policia.
– Me estare volviendo loco. Se pregunta Cerrojo, necesita mas que nada que se hallan largado para poder escuchar un poco de musica con guitarra a buen nivel y asi desinfectarse del volumen de reggueton de los guapetones choferes del ministerio. Se desabrocha el boton del pantalon porque siente la hinchazon en la barriga. y silba el tema.
Tal como esperaba. Entra como si fuese un ladron, no es que le haga gracia estar ahi solo, se hace muchas ideas y termina con asesinatos y eso no es correcto. Se siente dichoso de ser parte de una juventud nutrida de las mejores ideas. Lo aprende cada dia. La ducha le sienta de maravilla. Ademas cuenta con el drama regalo de Cubavision de las tardes de Domingo. La guitarra suena bien alto en toda la casa y nadie ronda diciendo que No. Bebe casi toda el agua del Westinghouse, se siente dichoso de no haber efectuado el cambio del frio. Enciende el televisor de todas formas, el malgastar es placentero. Fuma un cigarro y espera por que termine la cafetera y asi sentarse un rato a eso. Por el camino del dia llamo a Cuerdo.
-Se desperto el niño?
-Hasta cuando muchacho? La voz de Cuerdo le recuerda que hay mas.
-Porque habira de ser diferente todo esto? Te propongo fumar un cigarro y asi nos tomamos un cafe por la avenida y de paso cazamos policias.
-Pues no faltaba mas chico, Como le va el fin de semana oficial? Saludos de Cuerdo al otro del otro lado..Porque no se acaba y ya. Es lo mejor que tiene un dia y otro y hay que echar palante como todo buen chivaton
En la azotea pocos dados, solo uno. Desde ahi todo se ve mejor y tambien los ven. A veces se preguntan como es posible todo esto.

SIempre o casi siempre que es lo mismo pero diferente, la vida en La Habana esta tan relacionada con los policias que resulta dificil eludir los encuentros. Puede parecerles que ellos son los del problema pero aun asi siguen negando. Los meses de verano son los meses de vacaciones y carnavales y solo les faltaria que ademas fuesen los de la serie nacional de beisbol, el major espectaculo revolucionario y del pueblo que tiene este pais. Ahì todos tienen grados. Este deseo de todo eso a la vez seria bueno de vivir.
Ahi mismo. Por la calle 23 en todo su brio y su calor nocturno. Desde la avenida de los presidentes, la callege, hasta el malecon a todo lo largo desde la punta a la puntilla. Aquelllo da asco. Las tropas desplegadas de gente que uno no sabe quien es quien y estan como buenos cubanos pal daño y ver que aparece o a quien se la aplican, casi todos con un celular y ropa muy bonita, vestidos de peligro y seduccion. Hombres y mujeres en vitrinas y hasta etc. Todos con su botella de ron, marca la que sea. Cuerdo se pregunta si en relidad el piensa eso las buenas personas que lo rodean. A veces la ciudad solo se ve en blanco y negro como el televisor. Los policias tambien estan a la moda, tienen bastante gasolina. Impecable limpieza de uniformes y lexico.
-Le he cogido el gusto a la vaciladera de policias
-Se ven de lo mejor, seria gracioso encontrarse a un policia, le dice
-Yo conozco a muchos si, pero no se ponen ese uniforme tan bonito. La verdad que lucen fatales y funestos. Las dos efes. Le dice Cuerdo.
Quien serà botero o bodeguero? Quien ven dera esto y aquello y hasta lo otro? Piensa porquè ha crecido escuchando de boca de muchos que esta pequeña isla es una carcel. Prefiere no creerlo ni pensarlo porque entonces si esta volviendose loco. La opcion de caminar por ahi es la que les toca, ellos tambien ilusionan.
A discutir el daño y explicar todo lo explicable hasta agotar la conversacion. Lentamente alumbra la luz en la acera de la calle 21. Se baja uno al que aquel pantaloncito no podria quedarle mejor. Cuerdo le muestra una gran sonrisa, casi lo abraza al pobre policia.
– Oye nague, cual e la fieta? Le dice el muchacho dejando brillar su dentadura amarilla A Cuerdo le encanta el amarillo, pero no lo ve. Como se llamara eso?
-Buenas noches oficial, que grado tiene usted porque yo no me se los grados. Cuerdo le esta mirando la gorra gris al policia que esta asi de lado como solo ellos saben.
Es automatica la busqueda de carnè de identidà. Pero Cerojo es un tipo curioso por el dialogo. El policia no le contesta lo de los grados y eso lo intriga mas. Hay otro policia montado en el geely disfrutando el placer del timon.
-Usted sabia una cosa? , yo naci en esta cuadra de aquì. Le dice. Piensa que este tipo es resumen y principio de todo lo que el detesta. Gente vigilante y pruntona y chismosa y mas cosas.
Cerrojo le dice al policia.- Como esta la cosa el mìol?
-Yo no soy el suyo, yo soy un oficial. Y tiene repestème.
– Si, pero es el miol porque esta para cuidarme, al final es un cubano como yo, pero de otra parte de Cuba.
-Y si viene el enemigo como no vas a ser el mìol? Hay que luchar todo el pueblo no? La guerra del pueblo y por el pueblo y con el pueblo no? Somo o no somos?
– Si si, pero yo no soy un cubano igual que tu. Le responde el policia.
Claro que no, porque habria de ser asi? o claro que si, da igual y Cerrojo sabe que eso tambien esta mal.
El otro policia que esta sentado le dice a su compañero nocturno: – Oye vamos, tu no ve que te esta cojiendo pa eso.
Suiguen en eso un ratico mas , en la mermelada de con los policias, luego caminando y pensando que los Van Van son una orquesta de mierda.


Cómo drogarse.

Esto y lo otro sirve cada día, siempre algo aparecerá. Eso es lo que pasa en esta isla, Se dice Cuerdo, estamos salvados. Se pasa el tiempo hablando solo. Hay algo muy bueno que ha hecho la REeVollucion, no nos ha abandonado nunca. Dicho así suena muy feo no? Se vuelve a preguntar: – A donde habrán ido a parar todos esos viejos que fueron milicianos y alfabetizadores? El los ve vendiendo lo que sea en las calles y habla con ellos y les cruza la calle, desde un peine hasta jamón, ahora si es legal. Se ilumina pensando, ellos tienen que pagar un refrigerador Haier como todo buen cubano que respete un poco.
Cuerdo se aterroriza cada vez que piensa en su futuro, por eso roba cada día a la vida o a la reVOoluCion, de una u otra.
Hoy toca por la libreta encontrare con Cerrojo.
Eso es otra cosa y otro tipo que lleva tratamiento psiquiátrico. Se conocen hace años y se conocen de siempre y están en la calle y respiran ni el jefe sabe cómo.
-Que hacemos ahora niño?
-Lo de siempre muchacho, libar. Lo de muchacho es muy agradecido de parte de los dos. Un chiste de buen gusto solo entre ellos.
-Que otra cosa podríamos hacer, eso ya lo sabemos.
-Qué lindo eres. Gracias. Ellos se conocen el camino. La acera del mismo lugar.
-Porque siempre vamos por aquí?
Cerrojo nunca se toma sus pastillas. El disfruta del dolor de cabeza como todo un buen retrasado. Llama porque el otro aun no puede usar el teléfono.
-Hola mami, como estas? Me pones a mi jevito.
-Si cariño, aquí está tu jevito.
-Quizá y nos tomamos un café y no sabemos nada de lo que tenemos que hacer aunque sabemos todo lo que va a pasar, y se perdona por estar siempre repitiendo lo mismo. Suena la primera voz.
Si muchacho, no faltaba más y mis saludos al oficial de guardia.
Se dirigen en su conversación lejos hasta donde pueda llegar la falta de respeto sin caer en malas palabras. Hablando y tratando con el manual que les enseño la ReVooolucion. Eso les lleva a aquella azotea. Cerrojo se gano 20 dólares en un algo ahí. Mejor estar fuera, porque seguro que los va a malgastar. Una vez arriba entre escombros y oscura escalera, se sientan y echan los dados. El tiene una foto de Cuerdo allí arriba de cuando eran niños.
Miran la noche bajando la escalera, acción reacción, pero ya no es lo mismo. Ellos como nunca saben pueden ir a parar a Guanabo y un poco más lejos. Una tremenda ilusión llegarse por lo que antes, según los viejos o los mentirosos decían que se parecía a MIAMI. Oh ¡MiaaMIiii.
Luces moradas y música bien alta, una discoteca rodante a toda velocidad por via blanca resuelve esta ocurrencia mutua de Cuerdo y Cerrojo. Lo que sea que los saque de la amarga calle 23 y sus policías fisgoneando.
Nuevas calles y olores. Nueva mierda, igual caminan y se paran en un bar de esos de la playa que están o estaban abiertos. Allí discuten el asunto. Tienen bastante llena la cachimba. Gracias.
-Es hora de tomarnos una cerveza.
-Esa cerveza va a ser el fin, ya tenemos ron y bastante pecado, le dice el otro al uno. Casi lo mismo pero qué más da.
Se sientan y viene un camarero muy amable y muy revolucionario. Ellos pagan antes no vaya a ser que les dé por largarse y dejar al compañero sin sus dos dólares.
-Esta cerveza esta perfecta ahora, que rico bien fría, le dice el uno al otro.
-Lo mejor, vocifera.
Van un rato a asomarse al mar y recuerdan no bañarse. Se sientan donde primero ven un banco por la calle cerca de algún sitio un poco habitado. Ahí se siguen tomando la botella que no baja del cuello. Los dos son muy hiperkineticos y siguen bebiendo y conversando y discutiendo y preguntando toda cosa que se les ocurre.
-Acuérdate de Esto y lo otro que queremos hacer.
-Sí, caminar por este barrio, complicado, quien vivirá en esa casa? Pregunta.
-Esa casa es de vacaciones y de la gente del jefe, de los que dan duro, tu sabes que casi siempre hay un policía por medio en una casa de estas? Le responde Cuerdo.
-He vivido lo mismo.
Así mismo se la pasan caminando y pecando un buen rato que no les basta y tienen que volver a hacerlo, son gente que no para. No les basta de azoteas y etc.
No es que no vaya a aparecer un policía así como así, pero sí, pero si. Como iba a faltar la policía a la actividad? Ellos caminan por una calle que no conocen y sienten esa luz detrás, es algo que le encanta a Cuerdo. El momento desafiante del primer dialogo se lo disfruta como un helado NO. Lo clásico que ya saben. El oficio del policía y el de ellos. Pero se divierten igual y Cerrojo aprovecha para cagarse en los pantalones cuando se ven en medio de una calle bien alumbrada.
-Quítense la ropa, les dice uno de los policías. Ellos obedecen lentamente, los policías van revisando cada cosa de la ropa con mil pretensiones en sus cabezas.
-Todo eso que está ahí es mío, no quiero que después me vaya a faltar nada. Les dice Cerrojo describiendo cada uno de los pasos del policía.
-Donde está? No se hagan los bobos que a ustedes los vieron. Dice el otro policía haciendo el bueno. Su madre buscando el pecado.
Los policías los mandan a escupir y les meten una linterna en la cara. En ese momento Cerrojo aprovecha para vomitar los panes con picadillo de soya del de Cuba que se comió antes en la parada de la Habana. A las 2 de la madrugada no hay un ser en la calle que disfrute del espectaculito. Cuando recuerda se ve en un lugar que parece un estación de policía y ve su botella de Habana Club en el muro del carpeta, otro medio grado de esos, no un oficial, un guajiro macho.
-Mi botella me la devuelven, le dice
-Aquí nadie se va tomar la botella, nosotros tomamos otra cosa, piensa Cerrojo que piensa el policía.
Allá mismo en un banco dentro de la estación se quedan dormidos y los sorprende que ya es de día, cuando los llama el policía nuevo que esta frente a ellos en la carpeta.
-Tomen sus documentos. Les vuelve a entregar el carnet.
-Y mi botella? Pregunta.
-Tomen su botella, les responde el policía lloriqueando como una magdalena con lagrimas de cocodrilo. Mira que buscamos y no encontramos, piensa Cerrojo que piensa el policía.
-Para donde queda La Habana? pregunta Cuerdo.
-Para allá, le responde . Por el camino aprovecha para cagar en un lugar bien público, como es tan temprano. Esta vez lo hace de verdad.


El dícifil arte de libar (tercera parte)

En la Habana a las dos de la tarde se siente uno en su salsa revolucionaria, pero la de verdad, no la de los acomodados estatales, esos tienen resuelto el movimiento pegajoso de otra manera. Ellos están en otra mermelada.

Sentado una vez más en su sofá, único lugar donde nadie lo molesta piensa en todo lo que había sucedido y saca solo lo bueno del suceso. Estuvo hablando por teléfono con su jevita más de media hora, hasta que se asomó una mujer policía y le pidió que colgara que ella quería llamar a su familia. Caminó a su casa, caminar otra vez caminar, siempre caminar, gracias.

Ahora a pensar en su barriga. Tiene que hacer un poco de arroz y algo más…. Luego sentarse a esperar un rato y salir a llamar por teléfono,- Sí, tengo que llamar porque hoy es viernes y hay trabajo. Esta caminando de un lado a otro, ya se tomó la pastilla y se pregunta para qué coño la toma, porque no siente nada, solo hambre. Una vez terminado el arroz sale a la calle, aun quedan bodegas y farmacias con teléfonos en el barrio, se dice fácil. Mami llega y hace el algo más para la barriga. Al fin sale a la calle y hace la corta llamada con una tarjeta PROPIA, que por supuesto no es de él y la operación es satisfactoria. El trabajo ese lo está cansando, solo por variar un poco la semana para darle a Mami y relajar las tensiones domesticas.

La rutina de bañarse, comer y trabajar después, es algo para libar unas horas, y así se pasa unas horas hasta que sale de la casa, esta vez con la llave porque llega muy tarde, si llega. Se pasa buen rato del día caminando en silencio. Tiene también la mirada del capitán Ramón cada vez que baja y sube la escalera, siempre está ahí, eso no varía nunca.

Cuerdo está caminando por la avenida 41, es de noche y se nota que hay alguna fiesta en La Tropical que ahora abrió nuevamente al público. Por el camino va sintiendo que las series de televisión y las novelas hacen lo suyo, el silencio y la desolación de las calles es descojonante, ni hablar de la oscuridad. Mientras recuerda los cuentos de la gente vieja del barrio, se dice que allí en el Salón Rosado se podía comer las mejores pizzas y llenarse como un barril a base de malta o cerveza, y todo todo eso con pesos, todo eso se hacía en Cuba. Ahora te puedes saciar a piñazos con el que mejor te parezca o con la policía, así ayudas a la emulación del lugar y la tuya propia.

Caminar una y otra vez caminar. En la pincha, como se le dice, Cuerdo interactúa con músicos jóvenes y talentosos, todos artistas de la ReVoluucion, así se pasa la noche. Piensa en poder vender su guitarra y así pagar su deuda, solo le vienen a la mente nombres con grados, mucha gente con problemas mayores que los de él, o menores y muchas imágenes de jevitas lindas, los angelitos lindos con dinero que pagan entradas y andan en carros por toda la ciudad. Las perritas de raza que no cocinan, piensa en tanta mierda que para de hacerlo.

Cuando termina de trabajar, se lo sabe de memoria lo que tiene que hacer, la jefa del negocio le pregunta:

-Te hace falta el dinero ahora?

Ella todavía me pregunta, piensa Cuerdo en voz baja y recuerda y le dice en voz media, -claro que si, si me hace falta el dinero.

Ella le paga 10 cuc, que es la cosa nuestra de cada día y él sigue pensando en cómo le hace falta el dinero ahora y ella preguntándole. Desde ahí se ve muy fácil cuando se tiene un buen bulto de billetes.

Ahora puede buscar de regreso a casa, luego de repartir, un lugar que esté o tengan abierto para fumarse una caja de cigarros de las que le gusta, una vez a la semana no está mal , se dice a si mismo y sale fumando, al fin por fin. Gracias de nuevo. Sabe desde que comenzó el día en la estación como seria y a donde iría a parar, lo de la estación no lo tenía en los planes. De nuevo al sofá.


El díficil arte de libar (segunda parte)

El lobby del lugar es transitado libremente por dos tipos de uniformados, los de azul y los de Ed Hardy.
La quinta unidad de playa esta igualita, piensa Cuerdo en cuanto le llega el turno de contarle al carpeta que ese policía que lo arresto está muy enfermo de su cabeza, el policía de la carpeta le dice:-está claro, pero usted le falto al respeto al policía diciéndole eso, además que andaba sin camisa en un espacio público,- esta calle es de Fidel, piensa cuerdo en voz alta y el policía se queda mirándolo, – que usted dijo? -usted no entiende, Mas alto, – que no puedo sentirme como quiero, porque ¡ETA CALLE ES DE FIDEL! Tu lo que eres es un contrarrevolucionario, le dice el policía gritándole más aun, bájeme la voz que yo no le tengo miedo, ni soy huérfano oites, yo estoy sentado en mi barrio y ningún policía viene a pedirme el carnet con su pistola y su tonfa haciéndose el cabròn porque tiene un uniforme. Usted lo sabe bien, y no grite más que yo también se gritar. EL policía que lo había llevado a la estación lo coge del brazo, dirigiéndolo por un pasillo que cada vez se hacía más sucio y pestilente. Cuerdo no llevaba nada encima y fue directo al calabozo ese de abajo……
-Oye chama, si quieres te puedes bañar, le dijo uno de los tipos que estaba dentro. A su derecha, casi en el oído se sentía todo el escalofrío de un chorro de agua que salpicaba toda la celda. Llevaba 6 horas ahí hablando solo, pero esta vez en voz baja, hasta que otro tipo se le acerca y le pide chispa, Cuerdo recuerda que todavía le quedan dos cigarros de cuando estaba en barrio.
– toma, y a ti porque te trajeron para acá? Le pregunta cuerdo.
EL tipo loco por hacer el cuento – un policía singao ahí ¡que me pidió el carneidaààà y a mí se perdió en un corre corre que se formo en prado. Tremenda jodedera y la gente gritando ¡ABAJO FIDEL ¡ y de pinga aquello.
Cuerdo se empieza a reír, le resulta muy divertida la idea que se le mete en el cuerpo con esa imagen dándole vueltas.
En eso se asoma otro policía nuevo a la reja de la celda y se queda mirando a .Cuerdo.- oiga oficial se puede hablar con usted un momento, le dice dirigiéndose a la puerta con el cigarro encendido en la mano y la camiseta en la otra mano. El policía le pregunta:- Y tu porque está aquí?- Oficial policía, yo quiero que me dejen llamar porque mi mama está en la calle y yo tengo la llave de la casa, además tiene que traerme la pastilla porque yo soy esquizofrénico paranoide. Eso no se puede hacer.
El policía lo mira de arriba abajo y repite, repite la anterior pregunta- Y tú porque estás aquí.
-Un policía me trajo en su carro, le dice cuerdo y le da una patada al cigarro. Él policía le dice que ahí dentro no se puede estar fumando, y le dice que se lo termine de fumar y sigue mirándolo.
-Dame los cigarros.
Cuerdo le da el otro cigarro que le quedaba, – solo me queda uno, le dice extendiéndole el cigarro todo jodido que llevaba en el bolsillo de atrás de su short calentón.
De todas formas el policía coge el cigarro y se va. Oye por fin quien está ganando en la pelota? El policía se alejo caminando sin responder, dejando detrás la estela de humo de cigarro. Sera hijo de puta este tipo?
Remaldecía en silencio todo aquel lugar tan deprimente y estrecho y ahí se quedo dormido que es lo mejor que se puede hacer cuando estás en un calabozo. Ya llevo muchos años esperando, así que unas pocas horas no harán la diferencia, se dijo acomodándose las chancletas debajo de la cabeza. Así se quedo dormido, en un letargo azul, pero azul uniforme.
-Creo que deben ser las 8 de la mañana, se dijo cuando al despertar vio que estaba solo en el lugar, a los otros los habían sacado ya. Se acerco a la reja de puerta y comenzó a vociferar como un loco. –POLICIA POLICIA policiAAAAA! Enseguida aparecieron dos policías con cara de espanto.
– Y a ete que le dio nague?
Preguntaba un policía chiquito como de unos veinte años con el pantalón entubao, las cejas sacadas y unos dientes de oro locos por la ovación. Cuerdo no pudo evitarlo, la palabra METROSEXUAL le reboto en la cabeza y empezó a reírse hasta que casi cayó al piso.
-Mejor sacamos al loco este de aquí que ya me está empezando a joder, dijo el otro policía. El policía del cigarro, ahora fumaba un H.Upman con filtro. Dicen que está en tratamiento psiquiátrico, pero le falto al respeto al carpeta y a otro compañero.
Cuando abren la reja del calabozo Cuerdo se engancha de los dos policías, una mano en cada cuello, les comenta por el camino que ellos si están bien alimentados, que él lleva casi dos días sin comer, que lo carguen. Está en buenas manos.
A un policía n o hay más que hacerle sentir un poco importante y le sacas lo que quieras.
Salen del pasillo pestilente y dirigen a cuerdo a una oficina donde le ofrecen un vaso de agua. Ahora es él quien mira fijamente al policía de la noche anterior que está sentado en un buro manoseando unos papeles.
-Usted no me dejo llamar a mi madre anoche, le dijo al otro policía.
-mira ahí hay un teléfono, llama y no te demores, le dijo extendiéndole el carnet de identidad y otro papelito. Cuerdo se queda pasmado. El compañero sale de la oficina. Auricular en mano comienza a marcar las teclas. Esta llamando a Bayamo…..
Saliendo por la calle de la estación en busca de la calle 60 se ven ir y venir los geelys, gente que entra y sale, y los policías que manejan no le quitan la vista de arriba, se nota que acaba de salir del calabozo. Cuerdo luce igual, solo que ahora lleva puesta la camiseta. Siente la humedad de las paredes dentro de su cuerpo. Nuevamente comienza el día sin un cigarro y son solo las 11.00 de la mañana. Algo anda mal, ahora tiene que pagar una multa de 60 pesos. En peores se las verá.


El díficil arte de libar (primera parte)

Siempre es lo mismo con Cuerdo, durmiendo hasta alas 4 de la tarde esperando que el techo de la sala le caiga en la cabeza de una buena vez. Eso lo salvaría de toda la mierda que lo rodea. Siempre dice como justificación que se levanta tan tarde porque no come ni se alimenta lo suficiente para estar  desde temprano en esto. ¿Qué es esto? Eso es algo más complicado que él mismo explicara después que lo metan preso y le echen como 20 años para que pueda dormir bastante y seguro mucha hambre.

Hoy como siempre pensar con el estomago vacio no es cosa fácil pero aquí nadie se acuesta sin comer, nos la pasamos comiendo mierda de la mejor calidad.

Voy a ver cómo me consigo un cigarro para empezar el día, la tarde digo.

Se levanta del sofá con los ojos pegados y un ligero dolor en el estomago producto del alcohol que bebió anoche, camina hacia el cuarto donde ya no hay nadie, pero tiene que pasar por ahí para ir al baño y echarse un poco de agua en la cara y lavarse los dientes, por  el camino mira el teléfono de reojo. Cuerdo debe a la compañía de etecsa 1042 pesos con 12 centavos, la verdad que no sabe como se le ocurrió que podía llamar antas veces a Bayamo así de fácil. Luego podrá decir que en peores se las ha visto, eso le sirve de consuelo. Abre el grifo y eso es seguro, a esta hora no hay agua en el edificio. Siempre lo mismo, camina nuevamente a la sala y enciende los restos de un equipo de música conectado a un DVD y así escucha la primera guitarra del día. Abre el refrigerador y saca un pomo de agua y se va para la cocina y allí se enjuaga la boca y se lava la cara con agua fría.

Entra al cuarto de su madre que por suerte no está en casa y recuerda una vez más que no puede hablar por teléfono, mira la guitarra colgada en la pared, ¿la comprará alguien? Tiene que vestirse y coger  la llave del apartamento y el carnet de identidad como único salvoconducto en su bolsillo. En chancletas con un short calentón y la camiseta en el hombro sale Cuerdo del apartamento, tiene que dejar la llave en un lugar secreto, luego llega su hermano del servicio militar. Piensa que aun no se ha puesto mala la cosa, cuando sean tres personas viviendo de lo mismo  y en lo mismo si estarán bien arreglados.

Bajando la escalera del edificio ve al capitán Ramón, que a pesar de su poca edad ya se ha ganado grados y un transporte para resolver, se ve que en la policía todo se siente menos. Se dirige a la cafetería de 4 categoría del barrio, allí compra tres cigarros sueltos con un peso macho que le queda en uno de sus bolsillos.

Está Cuerdo sentado en la esquina del parque fumando uno de sus cigarros tranquilamente viendo pasar a los muchachitos del nuevo preuniversitario que han reabierto y es ahí, ahí mismo cuando siente eso nuevamente. Frente a él un oficial uniformado que se acaba de  bajar de su geely (otro transporte para resolver).

-deme sus documentos. Cuerdo saca su carnet y se lo entrega.

-usted vive por aquí? , yo nunca lo he visto. Le dice el policía.

-vivo en esa esquina que usted ve ahí, y yo tampoco lo he visto a usted hace cuanto llego?

Es suficiente para el policía, Cuerdo le acaba de dar lo que buscaba.

Los vecinos ven como lo empujan de frente al carro, lo cachean, le ponen las esposas bien apretadas, no vaya a ser que se suelte y lo montan en el asiento trasero del geely.


La novela online de Pako Mandarria

Pako Mandarria es un cubano de a pie, un tío del monton que ha lanzado este blog desde la isla de Cuba, sin conexión de internet, sin SMS, twitter o circo mediático.
Habanero, del Vedado. Pako Mandarria hace lo que le viene en ganas a pesar de la dictadura, a la cual observa cinicamente y le hace una disección muy acertada.
No hay un primer capítulo, no hay un último capitulo en esta novela.
Es simplemente una progresión de hechos reales, vistos y contados por Pako Mandarria.
Sin mas, bienvenidos a la novela de su vida.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.